Paisaje

Foto: MINAM

Aunque las emisiones de GEI del Perú significan menos del 1% de contribución mundial, en el periodo comprendido entre 1994 y 2000, las emisiones a nivel nacional se incrementaron en 21%, en gran parte, por el dinamismo y crecimiento que adquirió la actividad económica nacional (reflejada en un aumento del 23% del PBI en este mismo período). En ese sentido, se requiere promover una verdadera planificación que permita “desacoplar” el crecimiento económico del crecimiento de las emisiones, mediante la generación de co-beneficios socioeconómicos que nos permitan avanzar hacia un desarrollo bajo en carbono.

Las oportunidades de mitigación en el país se pueden dar, por un lado, reduciendo las emisiones derivadas de los sectores transporte, agricultura e industria, con incentivos normativos y tributarios para la modernización del parque automotor, la aplicación de prácticas sostenibles en la ganadería o de tecnologías limpias en el sector industrial. Otra de las modalidades para mitigar, consiste en aprovechar las energías renovables considerando el potencial hidroeléctrico de 58,937 Mw, de los 22,000 Mw de capacidad de energía eólica, o del potencial promedio de 5.24 Kwh/m2 proveniente de la energía solar.

Siendo el cambio del uso del suelo, la principal causa de las emisiones del Perú y dado que el país alberga más de 70 millones de hectáreas de bosques, la mitigación en el sector forestal trae grandes potencialidades para el Perú. En efecto, se vienen generando iniciativas nacionales de gran envergadura para evitar la deforestación de la Amazonía (como el Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático o la Intervención del Programa en “Bosques Comunales”), entre otras acciones de mitigación innovadoras promovidas por la sociedad civil que contribuyen a su vez a la conservación y manejo sostenible de los bosques (REDD+).

Es importante considerar que las medidas de mitigación deben estar asociadas a los escenarios climáticos y niveles de vulnerabilidad de los sectores productivos y económicos, de tal manera que se garantice su sostenibilidad. Así pues, si bien el sector hidroenergético constituye el 45.4% de la potencia instalada para la generación eléctrica del Perú, es un sector altamente vulnerable a la alteración de los patrones hidrometereológicos, a los retrocesos glaciares y recurrencia del Fenómeno El Niño.

En ese sentido, los esfuerzos de mitigación a corto plazo deben orientarse al incremento de la eficiencia energética, a priorizar la generación hidroeléctrica y a desarrollar el potencial de energías renovables y limpias. A mediano plazo se obtendrán resultados más eficaces y de menor costo, con la reducción de la deforestación y degradación de bosques, y el incremento de los cultivos forestales. Estas acciones tendrán beneficios concurrentes en la conservación de la diversidad biológica, la sostenibilidad ambiental de los bosques y la mejora de la calidad de vida de las poblaciones –en especial la población indígena– que dependen de estos ecosistemas.