El Estado ha fomentado la producción y el uso de energías renovables a través de la aprobación de diversas normas legales que promueven la inversión en la generación eléctrica basada en energías renovables. Este es el caso del Decreto Legislativo N° 1002, del año 2008, de Promoción de la Inversión para la Generación de Electricidad con el Uso de Energías Renovables (DLRER), el cual considera como Recursos Energéticos Renovables (RER) lo siguiente: biomasa, energía eólica, solar, geotérmica, mareomotriz e hidroeléctrica, limitando este última a una potencia instalada menor a 20 MW. Está previsto que el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), elabore el Plan Nacional de Energías Renovables, que se enmarque en un Plan Nacional de Energía, el que incluirá estrategias, programas y proyectos de energía renovable que mejoren la calidad de vida de la población y protejan el ambiente.

Ejemplos de programas, proyectos e iniciativas para la mitigación del cambio climático (Click para agrandar)

Ejemplos de programas, proyectos e iniciativas para la mitigación del CC (Click para agrandar)

Retos identificados en el sector energético

  • Generar incentivos para centrales térmicas [1] de ciclo combinado.
  • Introducir parámetros de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en el reglamento de Protección Ambiental de las actividades eléctricas para su supervisión y fiscalización.
  • Buscar alternativas para viabilizar el acceso y consumo sostenible del gas natural el cual emite menos GEI que otros combustibles fósiles.
  • Promover los flujos de inversión hacia tecnologías RER que generalmente son más costosas que las fuentes energéticas convencionales.
  • Fomentar la inversión en centrales y mini centrales hidroeléctricas, y a la producción de energías renovables, facilitando el acceso al financiamiento principalmente en las primeras que presentan costos de inversión inicial altos.

Centrales térmicas.- Con este nombre se conocen las centrales que utilizan gas natural como combustible y que para generar electricidad emplean la tradicional turbina de vapor y una turbina de gas que aprovecha la energía de los gases de escape de la combustión. Con ello se consiguen rendimientos termoeléctricos del orden del 55%, muy superiores al de las plantas convencionales.