El sector energético es uno de los sectores clave para el desarrollo de nuevas actividades económicas a nivel nacional, por ello la importancia de asegurar las fuentes de abastecimiento de energía en cantidades que viabilicen el desarrollo. El Estado Peruano viene dando un paso firme hacia una política de seguridad energética y protección del medio ambiente, lo que implica el fomento de la diversificación de la matriz energética.

En el Perú, el marco regulatorio clasifica a las energías renovables no convencionales como aquellas provenientes de fuentes solares, eólicas, geotérmicas, mareomotriz y de biomasa, así como la energía hidráulica cuando la capacidad instalada no sobrepasa los 20MW.

Bioenergía

El Perú viene promocionando una serie de regulaciones y medidas que buscan apoyar el desarrollo sostenible de las energías renovables no convencionales. Parte de estas energías renovables no convencionales son aquellas de origen biológico denominadas biomasa, cuyo uso y transformación pueden producir biocombustibles líquidos, gaseosos y sólidos. A este grupo de energías renovables se le ha llamado Bioenergía.

El Estado peruano, a pesar de continuar con la promoción de los biocombustibles líquidos como parte de un conjunto de bioenergías, ha priorizado también la promoción de energías provenientes de fuentes naturales renovables no convencionales, como es el caso de la energía solar, eólica, geotérmica, mareomotriz y la biomasa, para la electrificación rural, con especial atención a aquellas poblaciones rurales que no tienen acceso a la red nacional de electricidad y para la producción de electricidad comercial producida también por fuentes renovables. En este sentido, a inicios del año 2010, se realizó una primera subasta pública de proyectos, adjudicándose 411 Mw entre proyectos hidroeléctricos (menores a 20 Mw), eólicos, solares y de biomasa.

Cabe mencionar que en el caso de la biomasa, no se llegó a cubrir ni el 20% de la meta establecida, lo que se puede interpretar como un vacío en la política de promoción a la generación eléctrica a partir de este recurso renovable.

La Ley 28054 de Promoción del Mercado de los Biocombustibles establece el marco general para promover el desarrollo del mercado de los biocombustibles para el parque automotor, sobre la base de la libre competencia y el libre acceso a la actividad económica con el objetivo de diversificar el mercado de combustibles, promover el desarrollo agropecuario y agroindustrial, generar empleo, disminuir la contaminación ambiental y ofrecer un mercado alternativo en la lucha contra las drogas. El Reglamento, publicado en el 2005, intenta concretar aspectos sobre los porcentajes de mezcla y cronogramas de aplicación, normas técnicas de calidad, registro y autorizaciones para productores y comercializadores, lugares de mezcla, promoción de cultivos para biocombustibles, promoción del desarrollo de tecnologías, y el Programa de Promoción del Uso de los Biocombustibles (PROBIOCOM).

No se llegó a cumplir con los cronogramas de aplicación y uso de los biocombustibles por lo que se decidió elaborar un nuevo reglamento sobre la comercialización de los biocombustibles establecidos. El Reglamento del 2007 no reemplaza totalmente al anterior, pero sí mejora substancialmente varios puntos críticos, derogando y reemplazando artículos específicos del mismo. Las principales mejoras son: porcentajes de mezcla, nuevo cronograma para la comercialización de los biocombustibles y sus mezclas, definiciones del biodiesel y el etanol anhidro, cronograma para la comercialización de las mezclas de biocombustibles, aclaración de la obligatoriedad del uso de mezclas, compradores autorizados y lugares de mezcla, normas técnicas de calidad y autoridades competentes[1].

Esta Ley y sus reglamentos han establecido metas obligatorias de mezcla de etanol con gasolina y de biodiesel con diesel, lo cual ha creado un mercado interno obligatorio de consumo de biocombustibles que empieza a generar inversiones en este campo; sin embargo, a nivel nacional no se tiene un conocimiento cabal de las materias primas que pueden abastecer este nuevo mercado ni de los impactos negativos que se podrían generar.

Es importante considerar en el marco de una política nacional de bioenergía, una sensibilización sobre el aprovechamiento de biomasa para la producción de energía.  Una segunda convocatoria se programó para el mes de junio del 2010, orientada a proyectos hidroeléctricos, solares y de biomasa[2]. Esta promoción de energías renovables no convencionales es respaldada por un conjunto de leyes y decretos como la Ley 2854 de promoción y utilización de recursos energéticos renovables no convencionales, el DS 050-08-EM, DL 1002 y el DL 1058 (ver 2.1).

Los sectores de Agricultura, Ambiente, Energía y Minas y Producción se encuentran involucrados en la gestión de la energía proveniente de biomasa, lo que hace que su gestión se encuentre bajo una estructura pública muy compleja; además, el proceso de descentralización existente en el país permite a los gobiernos regionales participar activamente en la plataforma política nacional concerniente a la promoción y regulación de las energías renovables.

Ante este contexto, el Gobierno Peruano ha definido el establecimiento de Políticas Nacionales en Bioenergía que ayuden a guiar el rumbo de los cultivos bioenergéticos en el país, cumpliendo con los objetivos planteados por la Ley de manera participativa y consensuada. Es por ello, que el 24 de noviembre del 2009 fue publicado el Decreto Supremo N° 075-2009-PCM, que crea la Comisión Multisectorial sobre Bioenergía (CMB) de carácter permanente con el objeto de “…evaluar y recomendar medidas que promuevan la gestión integral de la bioenergía a nivel nacional” (art. 1), la misma que es conformada por los cuatro sectores antes mencionados, presidida por el Vice Ministerio de Agricultura y cuya Secretaría Técnica es ejercida por la Dirección General de Competitividad Agraria.

Esta CMB ha establecido la formación de cinco Grupos Técnicos (GT) de trabajo que involucran actores de los sectores públicos, universidades, sector privado, organizaciones no gubernamentales, asociaciones de base, y sociedad civil en general, los cuales se encuentran desarrollando diversos temas que servirán como insumo final para la elaboración de las Políticas Nacionales de Bioenergía. Los Grupos Técnicos son: i) GT de Políticas, ii) GT de Seguridad Alimentaria y Pobreza, iii) GT de Análisis de Mercado, iv) GT de Sostenibilidad Ambiental y v) GT de Tecnología e Investigación.

Existe también un esfuerzo conjunto entre los ministerios de Agricultura y del Ambiente, así como de algunos Gobiernos Regionales, como el de San Martín, para elaborar estándares técnicos que regulen los biocombustibles, incluyendo elementos que aseguren la viabilidad ambiental y social de proyectos de este tipo.

Eólica

Hasta inicios del año 2009, el MINEM ha entregado más de 60 concesiones temporales para la ejecución de estudios del desarrollo de centrales eólicas, distribuidas principalmente en la costa del país. En la zona norte de la región Lima, por ejemplo, se encuentran las concesiones de Huacho con un potencial instalado de 100 MW y Parque Las Lomas con un potencial de 240 MW (MINEM, 2008).


Fuentes de información:
[1]Castro, P.; Sevilla, S.; Coello, J. (2008) Estudio sobre la situación de los biocombustibles en el Perú. Oxfam International: Lima.
[2]Osinergmin (2010) Acta Notarial de adjudicación de Subasta de suministros de electricidad con recursos energéticos renovables. Notaría Ramos. Lima.