La Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC)

En 1988 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró que el cambio climático era un problema de importancia mundial, a partir de lo cual, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) crearon  el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés).  Así pues, el IPCC una instancia que agrupa a cientos de expertos sobre el tema de diferentes países, organizaciones internacionales gubernamentales y no gubernamentales, que tiene por objetivo  evaluar el estado del conocimiento científico relacionado con el cambio climático y analizar sus potenciales impactos, para asesorar a los encargados de formular políticas públicas.

En su primer informe, el IPCC determinó con 90% de certeza, que los gases de efecto invernadero que generaban el cambio climático eran producidos por actividades humanas, por lo que la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió preparar, en 1992, la Convención Marco sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que constituye un compromiso político frente al cambio climático, ratificado por 194 Partes (países) hasta la fecha.

La CMNUCC tiene como objetivo principal lograr “la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas [humanas] peligrosas en el sistema climático”[1]. Aquel nivel debe lograrse en un plazo adecuado para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente, asegurar la disponibilidad de alimentos, e impulsar el desarrollo económico y sostenible.

Los Estados Partes de la Convención deben cumplir este objetivo en base a tres principios fundamentales:

  • Responsabilidades comunes pero diferenciadas: El cambio climático es un problema que afecta en la actualidad a todo el mundo. Sin embargo, los países industrializados tienen más responsabilidades que los países en desarrollo, porque ellos han generado la mayor cantidad de emisiones históricas de GEI. Parte de esta responsabilidad consiste en adoptar políticas y medidas nacionales para reducir sus emisiones de GEI a los niveles de 1990, además de contribuir al financiamiento de estrategias y medidas de adaptación en los países en desarrollo que son los más vulnerables.
  • Principio precautorio: Existe aún incertidumbre en torno a los impactos del cambio climático; sin  embargo, los países deben tomar medidas para prevenir o reducir las causas del cambio climático y reducir sus efectos.  Así pues, la incertidumbre científica no es una razón para posponer medidas de adaptación y mitigación, cuando ya se prevé que el cambio climático causará daños graves e irreversibles.
  • Derecho al desarrollo sostenible: La Convención le otorga especial atención a la necesidad de los países en desarrollo de crecer económicamente bajo un modelo de desarrollo sostenible. En ese sentido, acepta que el nivel de emisiones de GEI de estos países crezca en los próximos años, mientras que los países desarrollados asumen el compromiso de contribuir con financiamiento y transferencia tecnológica, para que los países en desarrollo puedan limitar sus emisiones, sin poner en riesgo su progreso económico.

En base a estos principios, las Partes (o países) recogen y comparten información sobre las emisiones de GEI, ponen en marcha estrategias nacionales para reducir sus emisiones, y los países desarrollados se comprometen a brindar apoyo financiero y tecnológico a los países en desarrollo para que puedan prepararse y adaptarse a los impactos previstos del cambio climático.

El protocolo de Kioto

El compromiso político asumido por las partes, a través de la CMNUCC, se convirtió en un compromiso legal con el Protocolo de Kioto, que fue adoptado en 1997 y entró en vigencia en el año 2005. Este Protocolo contiene compromisos jurídicamente vinculantes mediante los cuales, los países desarrollados y los países en transición hacia una economía de mercado, se comprometen a alcanzar metas cuantificables de reducción de emisiones. En efecto, los países desarrollados acordaron reducir, entre 2008 y 2012, sus emisiones antropógenas de GEI en un 5% (como mínimo) respecto de los niveles de 1990.

Para lograr los objetivos del Protocolo se conformó el mercado de carbono, el cual tiene tres mecanismos que los países en desarrollo pueden adoptar para reducir sus emisiones en cualquier parte del mundo, de tal modo que puedan cumplir con sus propios objetivos de mitigación. Estos mecanismos son:

  • Comercio Internacional de Emisiones (CE): es un sistema que permite que los países industrializados compren y vendan, entre ellos, sus permisos de emisiones en función del excedente o un déficit que tienen para llegar a la meta.
  • Ejecución Conjunta (EC): consiste en la compra de unidades de reducción de emisiones (ERUs, por sus siglas en inglés) financiando proyectos en otros países desarrollados (principalmente aquellos con economías en transición).
  • Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL): a diferencia de la Ejecución Conjunta, permite que los países desarrollados financien proyectos de reducción de emisiones en los países en desarrollo y reciban por ello créditos o Reducciones Certificadas de Emisiones (CERs, por sus siglas en inglés).

[1] Texto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.