• Ciudadanos de la Costa, Sierra y Selva del Perú se sumaron a esta iniciativa global de concientización al cuidado del medio ambiente
  • Ministro Manuel Pulgar Vidal saludó participación masiva de peruanos en las diversas actividades organizadas por autoridades, empresas, colegios y familias de todo el país
  • Plazas y monumentos históricos apagaron sus luces sumándose así a la mayor movilización ambiental del mundo promovida por WWF

Lima, 04 de abril de 2012.- Por cuarto año consecutivo los peruanos participamos de “La Hora del Planeta”. Esta vez las 25 regiones del país se sumaron a esta iniciativa mundial. Desde Tumbes hasta Tacna en la costa, las playas del Callao en el Pacífico hasta las orillas del lago Titicaca en el altiplano de Puno, pasando por las principales ciudades de la Amazonía como Iquitos, Puerto Maldonado y Pucallpa, cientos de organizaciones, municipios y empresas participaron de esta iniciativa que busca generar conciencia sobre la importancia de cuidar nuestro planeta para asegurar la calidad de vida de las generaciones futuras.

En Lima, el ministro del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal encabezó las actividades junto a la alcaldesa, Susana Villarán, y la directora de WWF Perú, Patricia León. Hasta la Plaza de Armas de la ciudad llegaron ciudadanos de todos los distritos de la capital para participar del acto simbólico de apagado de luces para darle un respiro al planeta.

Más de 15 monumentos quedaron a oscuras, incluyendo la Catedral, el Palacio de Gobierno, la Plaza San Martín e incluso la icónica Cruz del Cerro San Cristóbal. “No se imaginan la alegría que me da ver a todo este grupo de peruanos reunidos en esta plaza. Su presencia demuestra el compromiso que tenemos con el planeta. Apagar la luz es un símbolo que refleja nuestra conciencia ambientalista, que refleja lo que queremos, pero además es un símbolo de solidaridad con nuestra generación y más importante aún con las generaciones que vienen”, dijo el ministro Pulgar-Vidal.

En las regiones la participación fue masiva. Las Plazas de Armas de ciudades como Trujillo, Ayacucho, Iquitos, Pucallpa, Abancay, entre otras, participaron. En el Cusco, el municipio de Machu Picchu pueblo, sus restaurantes y principales hoteles de la ciudadela apagaron sus luces para reflexionar sobre la necesidad de cuidar nuestro planeta.

En Puno, la isla Suasi, territorio de los indígenas aimaras en el lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, se sumó a “La Hora del Planeta” apagando las luces del Hotel Casa Andina, única edificación en la zona. Mientras que, desde alta mar, el buque de investigación del Instituto del Mar Peruano “José Olaya Balandra” apagó sus luces principales a la hora establecida, en momentos en que pasó frente a las costas de Pisco, a 40 millas de distancia de la costa, demostrando cómo desde donde estemos podemos ser parte de esta iniciativa.

En Ayacucho, la Red de Jóvenes Ambientalistas de la región asumieron compromisos con el cuidado del medio ambiente. Asimismo, las autoridades regionales y locales encabezadas por el alcalde de Huamanga, suscribieron una carta de compromiso entre los que destaca la promoción de la ecoeficiencia como política en las instituciones públicas. Estas actividades fueron coordinadas por el Proyecto de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales PRODERN – I, del MINAM.

En Abancay, capital de Apurímac, cerca de 200 jóvenes participaron de una marcha nocturna por La Hora del Planeta, mientras que en Vilcabamaba lo hicieron cerca a 50 personas incentivadas por los especialistas del Proyecto “Promoviendo el Manejo Sostenible de la Tierra en Apurímac”, del Ministerio del Ambiente.
Pero La Hora del Planeta va más allá de 60 minutos a oscuras. Este año, a partir de esta actividad se han generado compromisos a largo plazo. El Ministerio del Ambiente y WWF Perú impulsarán una iniciativa conjunta para monitorear, dar a conocer y promover la reducción de la huella ecológica de los peruanos, es decir nuestro impacto en la naturaleza.

La Hora del Planeta ha pasado de ser una iniciativa en una sola ciudad en 2007, a un movimiento mundial en 5251 ciudades, que el año pasado tuvo la participación de 1,8 mil millones de personas en 135 países en los siete continentes, incluido el Perú.